Emociones ignoradas: el veneno silencioso que puede destruir tu relación (contigo y con tus vínculos)
Está claro que no es lo mismo empezar una conversación difícil con tu pareja (o con cualquier vínculo) desde un sistema nervioso o un cuerpo que está en alerta, que desde un cuerpo que se siente seguro para expresar lo que necesita y desea.
Cuando sentimos miedo ( o cualquier otra emoción) a la hora de tener una conversación y no somos conscientes de lo que nos está ocurriendo, es muy posible que se nos activen las defensas nada más empezar a dejar salir la primera palabra o dejar caer tus sugerencias 👀
Esto implica que nuestras palabras, tono, o nuestro lenguaje corporal no va necesariamente a ser de apertura y cariño cuando hablamos y nos expresamos, lo que puede ya desde el primer momento generar una dinámica bélica.
Tú que lo intentas expresar pero desde la defensa, o el ataque; y a la otra persona que la coge potencialmente de forma inesperada y también levanta barreras para protegerse.
Eso, si tienes el coraje de compartir y expresar lo que necesitas y deseas claro; puede que el miedo no te deje ni siquiera llegar ahí en tu relación.
Por supuesto esto es cosa de dos.
Por un lado que se genere un ambiente seguro para expresarnos, pero también de nuestro trabajo individual; que sepamos reconocer y navegar nuestro propio mundo emocional para sentirnos seguras casi con independencia del contexto.
Tu mundo emocional y el de la persona con la que estás en relación, es una temática fundamental para mantener la estabilidad y armonía de tu vínculo.
Por eso he querido traernos este artículo donde hablaremos de cómo pueden estar afectando tus emociones a tu relación y cómo puedes navegarlas para crear una relación saludable o sencillamente más conexión.
¿Cómo están afectando tus emociones a tu relación?
1. INTELIGENCIA EMOCIONAL EN TU RELACIÓN
Ser inteligente emocionalmente significa que tu capacidad de observar, entender, sentir y navegar tus emociones de forma saludable está desarrollada.
Al ser consciente de tus emociones y sentirte lo suficientemente segura para que te atraviesen al tiempo que expresarlas de forma saludable, hace que no te desbordes y que a tu pareja le llegue la información que le tratas de transmitir de forma muy diferente.
Sin embargo, cuando las emociones nos desbordan nos puede llevar a reacciones impulsivas y de gran intensidad que dañan la comunicación y la confianza.
El mensaje no llega igual, y se generan pequeñas rupturas, que si no se reparan con el tiempo pueden acabar con tu relación.
Aprender a entender y navegar tus emociones a medida que surgen, pueden ayudar a que los conflictos destructivos se den con menos frecuencia o no se den. (Los conflictos destructivos, ojo, conflictos va a haber siempre, si no es así… dale una vuelta porque puedes estar reprimiendo cositas…)
La idea es que incluso cuando se da la tensión, ambos sepan cómo navegar esas emociones, ira, miedo, celos… tú la nombras, para poder comunicar y responder a la experiencia como ambos se merecen, con respeto, con amor.
2. EL IMPACTO DEL ESTRÉS NO GESTIONADO
Cuando aprendemos a navegar el estrés del día a día, las tensiones cotidianas y los desencuentros emocionales que se pueden generar con nuestros vínculos podemos evitar los ciclos negativos en los que muchas parejas podemos adentrarnos.
Si el estrés y la ansiedad que esos estresores puedan producirte no se procesan de forma adecuada, se pueden ir acumulando, generando no sólo resentimiento sino reacciones desproporcionadas en forma de crítica constante, sarcasmo o indiferencia hacia tu pareja o vínculo.
3. CÓMO MERMAN TU RELACIÓN TUS MIEDO Y TU INSEGURIDAD
Cuando no somos capaces de reconocer nuestras heridas y nuestros miedos, especialmente aquellos que nos vienen de la infancia, o de relaciones pasadas; nuestras relaciones actuales pueden sufrir y mucho.
Hacernos conscientes de nuestros miedos e inseguridades, y añado aquí que no se trata de no tenerlos, o de evitarlos; sino de verlos, es fundamental para que no se infiltren en tu relación.
El miedo al abandono, el rechazo o la traición, son emociones que, cuando no se procesan, pueden crear una gran inseguridad emocional dentro de la pareja.
Puede llevarte a comportarte de manera controladora, dependiente o, por el contrario, a distanciarse emocionalmente y perderte la dulzura de la intimidad real que se puede generar desde la confianza, del sentirte realmente conectada a la otra persona y de poder sentir la relación como un lugar verdaderamente seguro.
Así que cuando uno o ambos miembros de la pareja tienen miedos o inseguridades no procesadas, estos pueden causar conflictos “innecesarios”, conflictos que son en realidad una oportunidad de mirar y sanar :).
El miedo al abandono puede llevar a una persona a necesitar constante validación, buscando en la pareja una reafirmación de su valor y su importancia, lo que puede generar presión y agotamiento en la relación.
El miedo al rechazo puede hacer que una persona se vuelva excesivamente cautelosa, evitando mostrar sus verdaderos sentimientos o deseos por temor a no ser aceptada, lo que genera una desconexión emocional y una falta de autenticidad en la relación.
Y el miedo a la traición puede llevar a una desconfianza constante, incluso cuando no hay motivo para ello, lo que puede provocar que la relación se convierta en un campo de batalla de dudas y sospechas, dañando la base misma de la confianza que es esencial para el amor y la intimidad.
4. EL PELIGRO DE LA DESCONEXIÓN EMOCIONAL
La falta de expresión y manejo emocional puede generar un vacío entre los miembros de la pareja, llevando a la desconfianza y al aislamiento.
Cuando las personas no son capaces de compartir o procesar sus emociones de forma abierta, en comunicación, pueden empezar a construir paredes emocionales, que les van separando cada día más.
Esto puede llevarte a sentirte sola o incomprendida, lo que a su vez aumenta la ansiedad y el estrés en la relación.
Aprender no sólo a entender y procesar tus propias emociones sino a compartirlas, expresarlas y gestionarlas con tu vínculo de manera efectiva te puede ayudar a restaurar la intimidad emocional y prevenir la desconexión interna propia y con la otra persona.
5. CUANDO TE NIEGAS A EXPONERTE, ABRIRTE O SER VULNERABLE
Las parejas que no pueden expresar sus emociones de manera clara y compasiva tienden a caer en patrones de comunicación destructivos, como la falta de escucha, la crítica o el aislamiento emocional como hemos visto.
Sin embargo, cuando nos sentimos suficientemente seguras para expresarnos desde nuestra vulnerabilidad, podemos darle la vuelta a la experiencia.
Decidir arriesgarte, ser vulnerable (cuando es seguro hacerlo) y exponerte desde esa apertura es la clave para crear una comunicación efectiva porque te estás acercando a la otra persona desde un lugar bien diferente.
Aunque haya miedo, hay decisión de mostrar lo que hay detrás y eso es extremadamente valioso.
Cuando las emociones no se procesan, las personas tienden a suplicar atención o invalidar las emociones del otro, lo que deteriora la relación.
El proceso de comunicación abierta y vulnerable, donde se validan y respetan los sentimientos propios y los del otro, es esencial para mantener una conexión emocional profunda.
Entonces… ¿Cómo navegar las emociones para evitar que destruyan tu relación?
Reconocimiento temprano de las emociones:
Es importante aprender a identificar lo que sentimos antes de dejarnos llevar por el impulso y reaccionar. Esto implica hacer un esfuerzo consciente por reconocer nuestras emociones, validarlas, y entender su origen si fuese necesario o se formasen parte de un patrón.
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Siente tus emociones en la medida en que lo sientas disponible:
Si identificas una emoción rabia, miedo, celos… nómbrala, entiéndela, pero sobre todo date espacio para sentirla en la medida en que ese espacio esté disponible hoy.
Si te sientes capaz de sentirla con la intensidad en que se presenta y tienes las herramientas para navegarla, adelante, déjate llevar y siente con mayúsculas.
Esto muchas veces es mejor hacerlo de forma individual, especialmente si la otra persona no está disponible para sostenernos.
Otras veces, puede ser muy sanador hacerlo con alguien que pueda sostenerte o si la otra persona está disponible, permitírtelo con tu vínculo.
Usa estrategias de autorregulación emocional:
Si no sientes que es seguro permitirte sentir lo que hay presente porque piensas que es demasiado, te sobrecoge, sientes que te puedes romper y no saber cómo regresar a tu día día, aprende técnicas de regulación emocional, donde puedas bajarle unos puntos de intensidad a la emoción para que se sienta seguro sentirla en el momento en que se presenta y a tu ritmo.
Meditaciones guiadas, la respiración profunda y la práctica de la atención plena (mindfulness) pueden ser muy útiles para regular las emociones y puedas atravesar el desafío que tienes ante tus manos.
Sin embargo, mi invitación es que no te quedes ahí, el fín último de estar vivo no es bajarle el volumen a la vida, sino sentirte segura y con la confianza suficiente de permitir que la intensidad de todos sus colores te atraviese.
Espacios seguros:
Crea espacios seguros en tu relación donde ambos se sientan escuchados y comprendidos.
Momentos donde se encuentren, sin velos, con la verdad de lo que cada uno experimenta, escuchando, validando, entendiendo, respetando las emociones presentes y expresando necesidades y deseos.
Practica la comunicación abierta y honesta:
Una vez que identificamos nuestras emociones, es crucial comunicarlas de manera clara y respetuosa. Esto ayuda a evitar malentendidos y promueve la empatía, la intimidad, la conexión, la pasión, el amor…
Fomenta la vulnerabilidad:
Muestra tus inseguridades y miedos a tu pareja o vínculo, siempre que te sientas segura haciéndolo. Ésto fortalecerá el vínculo emocional. La vulnerabilidad, cuando se maneja de manera saludable, crea una base sólida de confianza y comprensión mutua.
Buscar apoyo profesional si es necesario:
Si las emociones se vuelven demasiado abrumadoras, buscar la ayuda no estás sola, puede haber muchos motivos por los que no quieras sentir tus emociones, desempaca junto a alguien que sientas que es espacio seguro, los motivos que hacen que te resistas a todo lo anterior.
El navegar de forma adecuada las emociones que sientes, no solo previene la destrucción de una relación o vivir en una relación que te drena más que inspirarte, sino que también puede ser una fuente de crecimiento personal y relacional.
Al aprender a navegar el miedo, el estrés, la ansiedad, la tristeza, la inseguridad… de manera saludable, puedes crear una relación más fuerte, resiliente y plena.
¿Con qué quedarte?
Tus emociones tienen un impacto enorme no sólo en ti, sino en el mundo que te rodea.
Navegar las emociones, tanto a nivel individual como en pareja, es una habilidad que se puede aprender y desarrollar.
Si cada miembro de la pareja se dedica a procesar sus emociones de manera consciente y responsable, y ambos trabajan en la co-regulación emocional, las probabilidades de construir una relación saludable y equilibrada aumentan enormemente.
La clave está en ser auténtico con uno mismo, estar presente para el otro y mantener una comunicación abierta y vulnerable.
Con el tiempo, esto no solo te permitirá navegar las emociones con mayor facilidad, sino que también fortalecerá el vínculo emocional y la resiliencia de la relación.
Este enfoque no solo es fundamental para el bienestar emocional de la pareja, sino también para el crecimiento personal de cada uno.
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Sensible introvertida que solía vivir con miedo a la intensidad de las emociones, pero con un gran propósito y sueño que siempre me atraía hasta donde estoy hoy.
Mi pasión, acompañarte a reconectar con quien verdaderamente eres, en integridad con tus valores, a que reclames tu poder, reconectes con tu fuerza y que te sientas radiante, valiente, sensual y vibrante en tu cuerpo, tu profesión y tus relaciones.
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