«Ya debería poder con esto sola.»
Lo sabes casi todo de ti. Has leído, te has formado, entiendes tu sistema nervioso mejor que mucha gente. Y aun así, lo sigues sosteniendo todo tú.
Ver los espacios disponiblesSaber no es lo mismo que ser sostenida.
Hay cosas que no se aprenden leyendo. Se aprenden en el cuerpo, en presencia de alguien que no se cae cuando por fin sueltas.
Llevas tiempo siendo el suelo de otras personas. De tu trabajo, de tu casa, de tu propio proceso, que también gestionas como un proyecto más. Este es el único lugar de tu semana donde no tienes que sostener nada. Ni siquiera la conversación.
Nota dónde está tu respiración ahora mismo. En la garganta, en el pecho, o apenas bajando. No hace falta cambiarla. Solo darte cuenta de que está ahí, contigo.
Para la mujer que sabe tanto y se permite tan poco.
Tres movimientos, a tu ritmo.
Llegar
Empezamos por el cuerpo, no por el relato. Lo que hace tu cuerpo mientras hablas nos dice dónde estás de verdad.
Escuchar a quien manda
La parte que controla, la que exige, la que siempre va un paso por delante. No venimos a quitarla. Venimos a entender qué protege, para que por fin pueda descansar.
Llevarte algo vivo
Sales con una práctica concreta para tu semana. No otra idea que entender: algo que hacer con tu cuerpo cuando vuelva el miedo.
Aquí no tienes que ser la que sabe.
Muchas de las mujeres que llegan a este espacio son terapeutas, profesoras o profesionales que sostienen a otras personas cada día. Conocen la teoría. Lo que les falta es un lugar donde no tener que aplicarla.
Puedes traer todo lo que sabes y dejarlo en la puerta. Yo me ocupo del mapa. Tú solo tienes que estar.
Elige tu puerta.
Puerta de mar
Como el alisio, llega a cualquier orilla. Desde tu casa, rodeada de lo tuyo, sin tener que desplazarte ni recomponerte para salir.
Puerta de tierra
Para cuando el cuerpo necesita otro cuerpo presente. Una sala tranquila en Santa Cruz; la dirección exacta te llega al confirmar tu reserva.
- Eliges día y hora, y abonas la sesión al reservar.
- Te llega la confirmación por email y, si es presencial, la dirección exacta.
- Antes de vernos te envío un breve mapeo de tus necesidades y deseos, para que la primera hora vaya directa a lo que importa.
Lydia García Martín
Psicóloga colegiada, con casi veinte años de recorrido en la psicología. Acompaño desde el cuerpo, con una mirada integradora en la que se encuentran la teoría polivagal, el trabajo con partes internas y la compasión.
No es terapia clínica sanitaria ni un diagnóstico. Es un acompañamiento psicológico para que vuelvas a sentirte a salvo dentro de ti, y desde ahí puedas decidir con claridad.
Tu hora es tuya, y la mía te espera.
- De mí puedes esperar un espacio ético, seguro y confidencial, sostenido con formación y supervisión continuas.
- Que cuide los límites y la presencia: cuando estoy contigo, estoy contigo.
- De ti espero que llegues a tu hora y avises con antelación si algo cambia.
- Que tomes un papel activo, para que lo que se mueve en sesión llegue también a tu semana.
- Y que confíes en el ritmo: el proceso crece con tu implicación y tu constancia.
El sosiego no es el final del camino. Es el suelo desde el que mirar todo lo demás.
Cuando llegue la calma, y llega, no te irás a medias. Tendrás la oportunidad de usar las herramientas para transitar y disolver lo que de verdad querías mover.

